HIJOS QUE NO PARAN

Si tienes un hijo O hija que no para… sabes de lo que te hablo

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Son esos niños que pasan rápidamente de una actividad a otra, que se aburren con facilidad, que nada parece mantener su atención por mucho tiempo. Empiezan algo, luego quieren hacer otra cosa, y después otra más.

A veces, como padres, podemos sentirnos agotados intentando seguirles el ritmo.

Sin embargo, hay algo curioso en estos niños: muchas veces también son los más presentes, los que están atentos a lo que ocurre alrededor, los que aparecen cuando alguien necesita ayuda, los que están siempre listos para participar.

Y entonces uno piensa:

¿Cómo puede ser la misma persona?

¿Cómo puede ser ese niño que parece no detenerse nunca, pero que al mismo tiempo tiene tanta sensibilidad para lo que pasa a su alrededor?

Criar a un niño así puede ser desafiante.
No solo por la energía que tienen, sino también por la necesidad constante de atención, acompañamiento y dirección.

Y cuando estamos cansados, cuando el día ha sido largo o cuando sentimos que ya no tenemos más paciencia, aparece la pregunta inevitable:

¿Qué hacemos con estos niños?

Pero antes de hablar de lo que podemos hacer, es importante empezar por algo fundamental.

Lo que no conviene hacer

Evita hablar mal de tu hijo delante de otras personas, incluso cuando estés cansado o frustrado.
Y sobre todo, evita hacerlo frente a sus hermanos.

Cuando un niño empieza a escuchar constantemente comentarios negativos sobre él, puede comenzar a construir una imagen de sí mismo basada en esas etiquetas.

Con el tiempo puede llegar a pensar que ese es su lugar en la familia.

Aceptar su forma de ser

Cada niño tiene una forma diferente de relacionarse con el mundo.

Algunos son más tranquilos y pausados.
Otros son más curiosos, inquietos y exploradores.

Aceptar que tu hijo tiene una manera particular de moverse, de preguntar, de interactuar y de aprender es un paso muy importante.

No se trata de apagar su energía, sino de aprender a encauzarla.

Papito y mamita, un pequeño recordatorio

Papito y mamita, quiero animarlos a tener reglas claras en casa, pero también a armarnos de valor, paciencia y mucho amor para poder sacar lo mejor de ese niño.

Porque muchas veces detrás de esa energía intensa también hay:

  • curiosidad
  • sensibilidad
  • creatividad
  • ganas de participar
  • un deseo profundo de ser visto y acompañado

Cuando logramos mirar a estos niños con otros ojos, empezamos a descubrir que esa energía que hoy parece desbordada también puede convertirse en una gran fortaleza.

Consejos para tratar a estos niños

1. Establecer reglas claras y consistentes
Los niños con mucha energía necesitan saber qué se espera de ellos. Las reglas claras les dan seguridad.

2. Darles espacios para moverse
No todos los niños pueden permanecer quietos durante mucho tiempo. El movimiento también es parte de cómo regulan su energía.

3. Darles pequeñas responsabilidades
Estos niños suelen disfrutar sentirse útiles. Pedirles ayuda en cosas pequeñas puede canalizar su energía de forma positiva.

4. Reconocer sus esfuerzos
A veces estos niños reciben más correcciones que reconocimiento. Notar cuando hacen algo bien fortalece su autoestima.

5. Cuidar también la energía de los padres
Criar a un niño muy activo puede ser demandante. Por eso también es importante que los padres encuentren momentos para descansar y recargar fuerzas.

con acompañamiento, paciencia y dirección, esa misma energía que hoy parece tan difícil puede convertirse mañana en una de sus mayores fortalezas.

Criar a un niño así puede ser un reto, pero también puede ser una oportunidad para descubrir todo lo bueno que hay dentro de él.

Y si en algún momento sientes que necesitas orientación, apoyo o simplemente un espacio para comprender mejor lo que está pasando con tu hijo…

aquí estoy para acompañarte en este proceso de crianza.

A veces una conversación, una orientación o una mirada profesional pueden ayudar mucho a encontrar nuevas formas de relacionarse con nuestros hijos.

Si necesitas ayuda, puedes agendar una cita.

Será un gusto acompañarte.

Psicóloga Brenda Espinoza
Santa Cruz, Guanacaste, Costa Rica